Madres, la historia desde el otro lado.
- Nagore Pabola
- 25 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 30 nov 2020

Madres llegó a la televisión como un aliento de evasión en plena cuarentena. Producida por Mediaset y emitida por la plataforma Amazon Prime Video, se estrenó el 9 de mayo de este año. La serie fue creada por Aitor Gabilondo y Joan Barbero, y está protagonizada por Belén Rueda, Rosario Pardo, Aida Folch y Carmen Ruiz entre otras.
Recuerda a la novela de Albert Espinosa "Pulseras rojas", pero Madres cuenta la historia desde otra perspectiva totalmente distinta; el punto de vista de las madres de los enfermos. Un plano hasta ahora desconocido en televisión y que cala hondo. Toca temas tabús como la anorexia; además de tratar el coma, las drogas, el autismo y la transexualidad.
Es la típica serie que debería ver todo el mundo para entender lo que siempre nos dicen las madres de “hago lo mejor para ti”, aunque a veces no lo entendamos. Madres que se conocen en el hospital y crean un vínculo que sólo ellas entienden; cada una como puede, nos muestra su manera de sacar a flote su familia. Capaces de tirar por la borda su propia vida con tal de salvar la de sus hijos.
En el episodio 3 de la segunda temporada en concreto, Marian (Belén Rueda), hace lo que podría ser un buen resumen: “Cuando un árbol cae en el bosque, ¿Hace ruido si no hay alguien para escucharlo? No. Con el dolor, pasa lo mismo. Sólo existe cuando hay alguien para sentirlo en su cuerpo. Pero, ¿y si no puedes escuchar a tu cuerpo? ¿y si el dolor te grita desde dentro y sólo puedes pedir que espere? Que espere unos días más, unos meses más, y juras que le harás caso, pero que ahora no. Porque ahora hay un grito que suena mucho más fuerte; el de mi hija. Y hasta que el dolor de mi hija, no se vaya, hasta que no deje de gritar, es imposible escuchar otra cosa”. En pocas palabras, es una serie que deja huella y hace que quieras tener los ojos pegados a la pantalla sin pestañear en cada capítulo; sublime.
Además, cabe destacar que la BSO original es del grupo Amaral, con la canción “Ruido”. No podrían haberla elegido mejor, ya que como el propio dúo musical declaró: “Escribimos 'Ruido' como metáfora de todo lo que nos desvía de lo esencial: la capacidad que tenemos de amar y ser amados. Era nuestra forma de reflejar la necesidad que sentimos de encontrar la paz entre tanto ruido de fondo”.
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